La belleza según Pérez Villalta

Publicada el 26 de Febrero del 2008

Galería Soledad Lorenzo

La muestra, que se puede contemplar hasta el 27 de marzo, se asoma al mundo de la belleza a través de recreaciones artísticas bajo la influencia de Ovidio y su "Metamorfosis".
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Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948) fue Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2006. Tras más de 35 años realizando exposiciones en la mejores galerías de arte, hoy en día su obra se puede encontrar en los mejores museos y centros de arte de todo el mundo, como el Museo de la Diputación Foral de Álava (Vitoria), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), The Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York), el Museo de Arte Contemporáneo (Sevilla), el Museo de Bellas Artes (Bilbao), el Museo Municipal (Madrid) , el Museo Marugame Hirai de Arte Español Contemporáneo (Japón), la Fundación Juan March (Madrid), o el Chase Manhattan Bank (Nueva York). Asimismo, posee una docena de publicaciones sobre su extensa obra.

Reproducimos a continuación el texto explicativo de las obras escrito por el propio artista con motivo de la exposición:

Esta serie es continuación de lo expuesto en esta misma galería el año 2005. En ella me baso en escenas del texto clásico de Las Metamorfosis, de Ovidio, como otros tantos artistas lo han hecho a lo largo de siglos. Aunque los temas elegidos lo son por el interés personal en ellos, también fueron escogidos por sus posibilidades inventivas, o por enfrentarme a un tema largamente trillado, donde podría ejercitar mi particular versión desde mi propio tiempo.

1. Las lágrimas de Narciso. El tema lo he  tratado ya otras veces, incluso ideé una fuente a orillas del Guadalquivir, con motivo de los eventos de la Expo’92, pero que no llegó nunca a realizarse. Aquí el tema del espejo roto por las lágrimas tiene una cierta atmósfera mezcla de romanticismo, paisaje leonardesco y psicodelia. También nace aquí un cierto tratamiento de la vegetación como geometría y arte óptico que he desarrollado bastante durante estos dos últimos años.

2. Leda y el cisne. Este erótico tema, tan grato a los manieristas, ha sido interpretado en una fría visión de arte óptico, geometría y una suerte de psicodelia, pop y kitsch, muy de mi gusto en estos últimos tiempos, sólo que llevado con un extremo rigor analítico.

3. Atalanta e Hipomenes. La carrera que Hipomenes gana a Atalanta gracias al engaño de las manzanas de oro que deja caer en su camino, y que también plasmó Guido Reni en su maravilloso cuadro de El Prado, me ha servido para un ejercicio de formas en movimiento que nada tienen de naturalista. Cada una de las figuras posee una génesis estilística distinta, que se entrelaza de manera armónica y contrapuesta a un mismo tiempo con la contraria.

4. El origen de la Vía Láctea. Siempre que contemplaba este tema, en Tintoretto o Rubens, por ejemplo, no podía dejar de esbozar un sonrisa. Que el humor sea generador de una obra seria me parece una buena premisa. Aquí, la creación de formas a partir del tamiz basado en una geometría proporcional, que ha servido de base a todas las obras de la exposición, ha tenido interesante resultado.

5. Venus y el Amor. Este viejo tema me ha servido principalmente para indagar sobre las formas del desnudo femenino que he realizado durante el periodo que cubre esta muestra. Éste en concreto tuvo un largo proceso de transformación en el dibujo. La figura de Cupido es resultado de reelaborar otra que hice en el año 85. Me resultó divertido partir de una figura mía como si de alguien ajeno se tratase. La geometría y el color de los bordes fueron especialmente estudiados.

6. Danae recibe la lluvia de oro. Cuando comencé a pensar en este tema, que desde hace tiempo quería realizar, me vinieron las imágenes de las valkirias de los años 60 tostándose en La Costa del Sol. Recordé el Hotel Skol de Marbella, donde unas celosías daban cierta intimidad a los apartamentos, y de ahí nació la lluvia dorada, como redondelitos de sol a través de ellas. Después vino la razón geométrica y una sucesión de refinamientos en el proceso del dibujo de la figura. El rostro, con un perfil un frente, nació de un dibujo de mi cuaderno de trabajo.

7. Eros y Psique. El interés por este tema viene de mi aprecio por el neoclasicismo romántico de la primera mitad del siglo XIX. Aunque el tema, donde unas ciertas gotas de cursilería enmascaran la crudeza del desvelo del amor, es atractivo. Me interesó más centrarme en un concepto casi táctil de la luz artificial, frente a la irrealidad de la luz nocturna. El espacio, sin perspectiva, se compartimento de un modo ortogonal, y la superposición y transparencia del color jugó un papel importante.

8. Diana y Acteón. Quizá sea uno de los asuntos más tratados por mí a lo largo de los años. El misterio de la Naturaleza y de lo femenino, la noche que oculta aquello que es peligroso desvelar, siempre me han atraído, como una caza peligrosa. En el largo proceso de esta obra, que duró varios meses en ejecutarse, intervinieron muchas cosas. Desde el desnudo a esos temas acuáticos que tanto atrajo a mis compañeros de oficio y a mí mismo en los años 70, visitados aquí de nuevo al cabo de muchos años. La revisión de buena parte de la pintura de finales del XVII y del XVIII, ciertas obras del XX, la aplicación de la geometría o la psicodelia también están presentes. Incluso cierto planteamiento de lo pictórico en una época poco propicia para ello. Junto a esto último, me gustaba el reto de plantearme una obra compleja y lenta en este presente de lo instantáneo. Aunque el más profundo deseo era que quería verla.

SOBRE EL PATRIARCADO

9. Abaham e Isaac. Quizá nada represente mejor la naturaleza del Dios de Abraham que esta historia y la transmisión del poder del padre divino al padre terrenal. Los otros elementos que aparecen son fieles a la iconografía tradicional. Una vid hace referencia al sacrificio de Cristo, y el Cordero Pascual como víctima expiatoria.

10. Guillermo Tell e hijo. Las brabuconadas del padre con el hijo peana han sido tratadas aquí con un aire humorístico de excursionista helvético. El casi San Sebastián-hijo es el contrapunto.

11. Dios padre y Dios hijo. Esa base incomprensible del cristianismo, por la cual el padre manda al hijo a morir, incluso deshace el uno para que muera el otro por unos pecados que Él creó. Me interesó la creación del pattern de fondo entre galáctico y de azulejo.

12. Saturno y sus hijos, con Júpiter. Los dioses olímpicos no están ajenos a estos asuntos. En sus principios, Saturno-Tiempo como un agujero negro lo devora todo. Sólo el engaño permite al castrador Júpiter crear el nuevo patriarcado. Me fue especialmente interesante la creación de esa anatomía imposible, como de manierismo alucinante.

CUATRO CONVERSACIONES

13. Conversación entre Venus y Minerva, o el amor razonado. La diosa de la razón trata de aleccionar a la casquivana Venus, ante la indiferencia de ésta. Es la más antigua de las obras expuesta, y se realizó para plantear un modo más pictoriscista de ejecución que no siempre he seguido en el resto de las obras.

14. Conversación entre la Curiosidad y el Conocimiento. El planteamiento fue el de hace bodegones-conversaciones del que éste, por ahora, es el único ejemplo.

15. Conversación entre Ornamento e Intransigencia. Pienso que el ornamento es como la sal y la pimienta de la vida, quizá por eso siempre me ha divertido meterme con la obra de Adolf Loos y, sobre todo, con sus acólitos del presente.

16. Conversación entre Naturaleza y Artificio. Nace de una idea mucho más ambiciosa no realizada, que quizá exista algún día: la de un paisaje grutesco.

PAISAJES IMAGINARIOS

Los paisajes han sido un tema que me ha interesado especialmente en estos últimos tiempos. Incluso mi exposición inmediatamente anterior a ésta, la de las Islas (galería Siboney, Santander, noviembre de 2007), se basó en el paisaje fantástico. Estas tablitas nacen de mi amor hacia esos pequeños paisajes que se amontonan en los museos, tan generosos en su oferta a pesar del poco tiempo que solemos dedicarlos. Éstos en concreto se realizaron sobre un entramado geométrico donde la imaginación podía volar libre. El color se va espesando hacia el primer plano con violetas y púrpuras.

17. Paisaje imaginario con marismas.

18. Paisaje imaginario con gruta.

19. Paisaje imaginario con árbol.

20. Paisaje imaginario con montaña.

21. ¿Qué has encontrado en el camino? Aunque no forma parte estrictamente de esta serie, sí es hijo de ella. También de mi amor por los paisajes de los románticos centroeuropeos.

PAISAJES IMAGINARIOS CON HISTORIAS

Es quizá la serie de planteamiento más libre del conjunto de la exposición. Casi todos ellos nacieron de una “imagen” fruto de la fantasía, imaginada. Aparecieron de pronto en mi mente. Hubo otras muchos paisajes, pero no se agarraron con suficiente fuerza a la memoria. A veces el tema aparecía con la imagen, pero en otras ocasiones fue buscado en un entretenido juego en el cual las leyendas bíblicas y mitológicas fueron visitadas en su búsqueda. Todos ellos están en los límites del buen gusto. Rastreo orígenes como Fantasía, Saludos Amigos y Los tres Caballeros, de Walt Disney, junto a ilustradores modernistas o cierta imaginería psicodélica. Sirvieron para experimentar el color. Y, sin duda, han dado frutos y seguiré trabajando en estos sitios.

22. Judith con la cabeza de Holofermes.

23. Salomé con la cabeza del Bautista.

24. Elena y Paris llegan a Troya. 

25. Tetis sumerge a Aquiles en la Laguna Estigia.

26. Endimión es visitado por Daina en su sueño. 

27. Agar e Isamael en el desierto. 

28. Lot y sus hijas.

29. Ulises en la isla de Circe.

30. Adonis nace del árbol de la Mirra.

31. La huida a Egipto. 

OBRAS QUE NO FORMAN SERIE

32. Anunciación (materia y vida). Esta obra se basa en otra anterior, del año 1979, con la misma temática. En ella las dos perspectivas del díptico creaban un espacio virtual entre ambas. Pero aquí, el asunto se centra en la extrañeza de la vida frente al universo mineral. Esa vida que lucha por persistir y que crea la consciencia, el darnos cuenta de que nos damos cuenta... El ángel prefigura la evolución del Universo del que surge, como una chispa, la vida-Virgen, y el rayo-Luz que ilumina la idea. Durante el proceso de boceto me di cuenta que el espacio me recordaba la plana obra de Frank Stella titulada Jasper’s dilema (1962-63), así que acentué los tonos grises para la zona del ángel y los colores para el espacio de la Virgen, aunque no por ello pierde el aire de retablo religioso que imaginé al principio.

33. Hombre luchando contra un dragón. De vez en cuando suelo pintar un San Jorge matando el dragón, como una especie de exorcismo frente a los males interiores. Es mi forma de expresionismo. La razón, el análisis y la mesura es la mejor arma que Minerva me suele dar para combatir tales Gorgonas, junto a la contemplación distanciada y cierto cinismo jocoso. Aquí el círculo fue divido en una estrella de doce puntas, cuyo entrelazado sirvió de base para componer las figuras, a su vez construidas por círculos. El color se obtiene por superposición de tonos contrarios, por transparencias. Visto en perspectiva creo que este exorcismo fue beneficioso.

34. El encuentro de Salomón y la Reina de Saba. El tema surgió de repente. Meditaba sobre la Belleza y cómo ésta derrota toda sabiduría a la hora de precisarla, cuando caí de golpe ante el Sabio Salomón desarmado ante la Belleza de la Reina de Saba. Después llegó un entretenido imaginar los atributos de ambos. Razón, ciencia y lenguaje para uno, mientras componía ornamentos entre constelaciones y florecimientos para ella. Imaginando también formas bellas me llegaron a la mente las sensuales y elegantes curvas de la Catedral de Brasilia, de Óscar Niemeyer. Para el fondo ideé un paisaje desértico lleno de arquitecturas-torres en lo alto de montañas, como castillos imaginarios.

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