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Domènec

El MACBA presenta "Ni aquí ni en ningún lugar", la exposición individual del artista visual Domènec. Una reflexión sobre las estrategias políticas de memoria histórica y de empoderamiento social a través de veinte de sus obras.

Ni aquí ni en ningún lugar es una exposición individual dedicada a la producción artística de las dos últimas décadas del artista visual Domènec (Mataró, 1962). La muestra reúne veinte obras realizadas desde finales de los años noventa hasta la actualidad e incluye algunas piezas de nueva producción. El conjunto de trabajos de Domènec se articula en torno a cuestiones como la distancia entre las utopías y realidades sociales; la especulación sobre la dimensión pública de la arquitectura y los preceptos ideológicos que la determinan; sobre cuáles son los mecanismos sociales e históricos y qué los interfiere; o sobre qué condiciona la memoria y el olvido. En ningún lugar es, en la retórica de la modernidad, el espacio de la utopía (del griego οὐ, «no» y τόπος, «lugar», literalmente: «no lugar»). Desde la puesta en crisis de la modernidad y la constatación de los fracasos del movimiento moderno, Domènec despliega a lo largo del recorrido de la muestra una investigación y ensayo crítico que se materializa en forma de esculturas, instalaciones, fotografías, vídeos e intervenciones en el espacio público.

Domènec. Ni aquí ni en ningún lugar es una propuesta crítica respecto al proyecto moderno: da voz a los protagonistas, a los discursos no oficiales, y se aleja de los relatos dominantes para restituir la memoria. Las obras incluidas en la exposición parten de diferentes contextos locales y establecen un diálogo con otros ámbitos internacionales, con el fin de plantear el actual impacto de propuestas utópicas surgidas a raíz de la revolución industrial y en contraposición al capitalismo.

«En ningún lugar» (del griego οὐ, «no» y τόπος, «lugar») es, en la retórica de la modernidad, el espacio de la utopía. La paradoja utópica solo puede formularse desde la dialéctica negativa: su propia perfección irrealizable es lo que puede hacerla efectiva en un ahora y aquí no utópico. Todo podría ser siempre de otro modo; por eso la utopía, cuando se consuma, manifiesta en ese mismo instante su fracaso. Así, la verdadera geografía de la utopía reside en la tensión entre el ningún-lugar de su formulación ideal y el aquí y ahora que debe ser transformado permanentemente.