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Dadá Ruso 1914-1924

El Museo Reina Sofía organiza la exposición Dadá Ruso 1914-1924 donde, por primera vez, se contempla el arte de vanguardia ruso desde la perspectiva de los cánones del movimiento Dadá y  se exploran los rasgos de innovación y agitación artística compartidos por ambas tendencias.

A pesar de que se ha solido mantener el término “futurismo” para referirse a la primera vanguardia rusa y aunque la mayoría de los relatos canónicos sitúan la irrupción del Dadá en distintas ciudades occidentales (Zúrich, París, Berlín o Nueva York), el discurso de esta muestra se orienta a dar mayor atención al contexto artístico de la Rusia pre y posrevolucionaria y a reivindicar su protagonismo dentro del radicalismo estético del Dadá.

Para ello, tras una ardua investigación y recuperación de abundante material inédito, se mostrarán casi 500 obras entre las que se encuentran unas 250 pinturas, collages y dibujos; 73 fotografías; 150 documentos y publicaciones, así como 22 películas y audios.

Todos estos trabajos se produjeron durante el máximo apogeo del Dadá, entre la Primera Guerra Mundial y la muerte de Lenin en 1924, y su autoría pertenece a cerca de 90 artistas rusos y de otros países europeos como Natan Altman, Iván Kluin, Gustav Klutsis, El Lisitzki, Kazimir Malévich, Vladímir Mayakovski, Iván Puni, Aleksandr Ródchenko, Olga Rózanova, Varvara Stepánova, Vladímir Tatlin, Iliá Zdanévich, Natalia Goncharova o Francis Picabia, Kurt Schwitters, Man Ray y Tristan Tzara, entre otros.

Las obras seleccionadas demuestran la intención de numerosos artistas no solo de involucrarse en proyectos de agitación pública, sino también de adoptar la negación, la ironía, el absurdo y el azar como principios básicos de sus manifestaciones artísticas. Las performances extravagantes, las campañas antibélicas, la negación del arte clásico y la innovadora forma de fusionar lo visual y lo verbal son algunos de los rasgos compartidos entre la vanguardia rusa y el movimiento internacional Dadá.

 

Dividida en un recorrido cronológico de tres secciones, la exposición arranca en 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial y en los años previos a la revolución rusa, mostrando las primeras manifestaciones protodadá y otras obras que reflejan el impacto del conflicto bélico europeo.

La segunda sección comprende el período entre 1917 y 1924, desde el triunfo de la revolución rusa hasta la muerte de Lenin, y pone el énfasis en la temática propiamente revolucionaria. La actitud nihilista de los vanguardistas en relación con las normas establecidas les hacía receptivos a una nueva realidad política. Muchos de ellos se involucraron en proyectos públicos de propaganda de agitación en nombre de la Revolución. El nuevo ejército de artistas adoptó entonces originales formas de producción con el objetivo de construir un mundo distinto, desarrollando otra visión alternativa de la ciudad y del hombre.

La última sección, “Dada Bridge”, analiza las conexiones entre Rusia y los principales centros dadaístas, evidenciadas a través de la presencia de artistas como El Lisitzki en Berlín o Serguéi Sharshun e Iliá Zdanévich en París.

La muestra se abre precisamente con una zona introductoria en la que se proyectan tres vídeos que aluden a las secciones referidas: la recreación en 1981 de la ópera absurdista Victoria sobre el sol (1913); Revolución interplanetaria (1924), de Nikolái Jodatáiev; y El rayo de la muerte (1925), de Lev Kuleshov.